II
Estás diluida en esta tarde gris
como una lluvia incandesdente y fría
que indefectiblemente cae
envuelta en un aura transparente
en medio del tiempo y contratiempo
que inunda mis sentidos.
Siento que tocarte
profanaría los más deteriorados
perfiles de mis códigos ciegos
y, sin embargo,estoy tan convencido de tu cuerpo
que recorro suritual envoltura
anonadado, ausente del rencor,
con un deseo infinito.
Piel que se transforma en catarata
de obscuras transparencias,
piel bajo tus hombros
o tu espalda,
piel sobre tu vientre pervertido
por un ombligo perfecto y cruel,
testimonio de numerosos actos clandestinos
en las horas venéreas
de un lánguido reposo entre el recuerdo
y esta lluvia de cobre que no cesa
esta lluvia en tu piel
que transcurro con mordidas y besos
lentos, irreprochablemente meditados.
Percibo los aromas de una madera fresca
entre las grietas de tu sexo hambriento
y me lleno de ti
cada segundo, en cada espasmo luminoso,
como un acontecer previsto desde hace mucho tiempo.
Tarde contenida en la espera
de tu entrega infinitamente sospechada
en la que diluyes con turquesas
que brotan de tu sangre
en alquimia pluvial
que se cifra en el contacto de las lenguas ávidas
entre labios abiertos a la sombra propicia
y entonces te transformas lentamente
y tu cuerpo está inmerso de mi cuerpo
en lacerante sensación de vida
de una nueva existencia ilimitada
en fronteras redondas de un instante.
Estás diluida en esta tarde gris
que puede ser azul
-con un poco de tiempo-
o, a lo mejor, verde o amarilla
pero siempre bajo el goteo de escueta lluvia
que resbala en la curva sin fin de tus caderas.
Enciéndeme de nuevo.
III
Han pasado dos lunas
Y en la enorme terraza de los sueños
ya no existen música ni voces
sólo un eco distante que contiene
el diapasón herido por tu nombre.
Se refleja la sombra de un millón de espejos
y el derruido perfil de tu recuerdo
en los débiles minutos que transcurren
en un atardecer sumergido en penumbra
donde tu cuerpo ausente
da estructura precisa a la memoria.
Presentida y lejana como siempre
habitas este roto breviario de mi tiempo
y no percibo creer en cada instante
que tus huellas devotamente inspiran
entre la distancia de mis manos
y el responso de cúpulas vacías que dejaron tus senos
en medio de una noche despiadada.
No existe más el dintel luminoso
donde te miré por vez primera
ni el vino omnioso del verano
ni la profundidad de tu mirada nítida
No vuelan más alondras transparentes
ni las gotas de lluvia mojan tu estatura,
sólo encuentro cenizas de un aroma
y un vacío derrotado que me quema
cuando añoro ladulce vigencia de tu tacto.
Un teléfono mudo
da testimonio de tu ausencia
y en los rincones ya no existen sonrisas
que reflejen los oscuros colores
de pinturas antaño vigilantes,
sólo palpo el silencio que me envuelve
cuando recuerdo la imagen prodigiosa
de tu vientre nocturno
cuando te abrías entera
para ser poseedora de un caudal increíble de caricias.
Me duele indescriptiblemente
no sentir más tu cercanía,
el calor intenso de tu piel barroca
y las palabras obscenas y secretas
que pronunciabas en los pasillos absurdos del amor
con una extraña candidez perversa
y una entrega infinita que no reconstruirán
todo los años luz del universo.
IV
Estas estancias tan vacías
son como el nombre codiciado
dejado caer hasta la nada
-no importa su peso, su medida,
su talla, su estatura
en esta soledad remota.
Importa más el grosor de cada instante
en que los cuerpos vinculaban
su estertor erótico y sombrío
bajo la estricta presencia del otoño
y el incienso inexistente
diseñaba un ámbito profuso
donde los sentimientos florecían
flagrantes en las yemas de los dedos
o en la fisura débil de los labios.
Recuerdo, entonces, tu reptar por álgido sillones
desnuda acaso, transparente,
acosada de amor y de menguantes lunas
con un torbellino en la garganta
y un hálito de miel en tus tobillos
infinita de claras redondeces
imbuida de paneles desolados
donde era preciso profundizar los dogmas
de la asunción de mutiladas vírgenes tardías
en sortilegio de cánticos y espinas
apenas comprendidas por la curva
de tu espalda compleja y milagrosa.
Estas estancias ayunas de tu ser
contienen un vuelo infinito de palabras
que siempre se dijeron en silencio
y nadié percibió
su doloroso porvenir obscuro
ni el caudal fabuloso de sus vértices
que taladran la dimensión vacía
de una fértil espuma.
Tu recuerdo es como un tálamo roto
que hace nacer promesas transformadas
cuyo espesor pondero
dentro del laberinto cruel de la memoria
y te nombro por nutrir una vez más
la exactitud precisa del instante
en que tu ternura se esparcía
como un océano.

Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien, qué impactante poesía, me gustó, te invito a que visites mi blog, adios.
hola ,me encanta que hayas leido ,mis poemas ,aunque no se escribir solo escribo lo que siento ..me encantan tus poemas .suerte y hasta pronto
Te mandé mis personales gracias por visitar mi casa, pero no fue correcta la dirección de la misma, por favor te ruego me disculpes , te mando ahora la valida por si quieres regalarme tu presencia alguna vez visitandome.
htp:// anviradecai.wordpress.com
que Dios te colme de felicidad y salud
un abrazo desde España, Andalucia, Cádiz.
me encanta que te gusten mis poemas o palabras ,no se mucho de poemas solo cosas del corazon un abrazo..me gustan muchos tus poemas
hola, saludos....